EL POSTGRADO Y LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN EL TIEMPO
NEPTALÍ ÁLVAREZ B.
UCV - COORDINACIÓN CENTRAL DE ESTUDIOS DE POSTGRADO / CARACAS 17-05-04   

  

            Los estudios de postgrado surgieron a mediados del siglo antepasado en los países más avanzados de Europa y América, como consecuencia del desarrollo industrial y sociopolítico de esos pueblos. Ellos representan un sector muy dinámico del sistema educativo y más estrechamente vinculado con el desarrollo científico, tecnológico y humanístico. Más concretamente, en la actualidad se considera la actividad de investigación científica como la esencia misma de la educación de postgrado. Esta reflexión es importante porque la ciencia, la tecnología y las humanidades van siendo, cada día más, factores determinantes del desarrollo y del futuro de la sociedad. A propósito, Venezuela, aunque distanciada en el tiempo, en 1993 reivindica esta perspectiva con  la resolución sobre  Política Nacional de postgrado en la cual el Consejo Nacional de Universidades (CNU), resuelve declarar como relevante la actividad de postgrado dada su importancia para el desarrollo nacional. Esto es, por su pertinencia social, calidad e impacto.  

     Históricamente, en Venezuela, los estudios de postgrado surgen en un ámbito externo al académico, según consta en el Archivo Universitario de la Universidad Central Venezuela (UCV). La UCV, mediante “Decreto Reglamentario del 18-04-1941”, logra normar y darle carácter universitario a los cursos que se venían dictando, desde 1937, por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social en el área médica, sector salud pública. Con esta decisión, se constituye en la primera institución universitaria con cursos de postgrado en el país. Por tanto, en 2004, el postgrado en la UCV y en Venezuela cumple apenas 63 años cuando, también, la UCV completa 183 años de vida, como la universidad más antigua del país, pionera, líder y rectora en materia de estudios avanzados.

En Venezuela, la evolución en el tiempo tanto  de la Educación Superior como del Postgrado, los cuales forman parte del cuarto nivel del sistema educativo, ha estado, por una parte, determinada por la historia política nacional y, por otra, enmarcada en el tiempo fuera de la 1ra. Etapa (conquista y colonización) . Se registra dentro de la 2da.Etapa, la republicana (1821-1958); y de la 3ra., la democrática (a partir de1958). Siendo así, el desarrollo, pertinencia social e impacto de los estudios de postgrado (y en parte de la Educación Superior) estarían determinados, entre otros, por los siguientes ACONTECIMIENTOS :

1)      La transición de la Venezuela rural a la petrolera; 

2)      En 1950 los cinco millones de habitantes disponían de apenas tres universidades y un instituto de formación docente, el Instituto Pedagógico de Caracas, en los cuales seguían estudios superiores, incluida la matrícula de los cursos de postgrado de la UCV, 6900 alumnos;

3)       En 1953, coincidiendo con la dictadura imperante, el Ejecutivo Nacional autoriza la apertura en Caracas de dos universidades privadas, la Santa María y la Católica Andrés Bello;

4)      Entre 1950 y 1958, durante la dictadura, se producen interrupciones de las actividades universitarias y el estricto control oficial ;

5)      Predominan una estructura  curricular rígida, el carácter elitesco y una enseñanza magistral;

6)      El escaso desarrollo, hasta principios de los años ochenta, de los estudios de postgrado y de las actividades de investigación;

7)      La caída de la dictadura en enero de 1958 y la aprobación, en diciembre, de la Ley de Universidades en la cual (¿quizás por ser aun insignificantes los estudios avanzados?) no aparece artículo alguno expresamente referido a postgrado;

8)      La fuerte vinculación guerrilla–universidad y la influencia del Mayo 68 francés, que hace que la educación superior venezolana se involucre en el Movimiento de Renovación Universitaria, y sufra el allanamiento y el cierre de la UCV por un año, luego de ciertas reformas académico–administrativas;

9)      La modificación, en 1970 por parte del Congreso Nacional, de la Ley de Universidades dándole énfasis al control político y la planificación del sector universitario ( se crea, así, la OPSU como organismo de planificación, y asesoría técnica del CNU) pasando nuevamente por alto la referencia concreta al postgrado;

10)   Que aparte de las restricciones a la autonomía universitaria contenidas en la Ley, surja un proceso perverso y antagónico al de integración de un sistema de educación superior (y de postgrado) dando lugar a dos subsistemas, en un modelo educativo binario y desarticulado, que otorgan títulos de pregrado y de postgrado distintos. Aparece así, un conjunto muy numeroso, heterogéneo y paralelo de Institutos y Colegios Universitarios, controlados por el Ministerio de Educación, en todo el territorio nacional;

11)   Transcurridos mas de veinte años desde el primer curso de postgrado de la UCV y del país, en forma continua, van incorporándose otras instituciones a esta actividad, así : 1961, Universidad Católica Andrés Bello; 1965, Universidad del Zulia y Escuela Nacional de Administración Pública; 1966, Universidad de Oriente; 1968, Universidad de los Andes e Instituto de Estudios Superiores de Administración; 1969, Instituto Universitario Pedagógico de Caracas; 1970, Universidad de Carabobo, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, Universidad Simón Bolívar; 1978, Universidad Centro-occidental Lisandro Alvarado, Universidad Santa María, Universidad Simón Rodríguez, Instituto Universitario Pedagógico de Barquisimeto, Fundación para el desarrollo de la Región Centro-occidental, Ministerio de la Defensa, Cruz Roja, Junta de Beneficencia del D.F.. Paralelamente, más de veinticinco Institutos y Colegios Universitarios han venido ofreciendo cursos de postgrado.

          Visto hacia adentro, los estudios de postgrado, en el tiempo, pueden cubrir  las siguientes CINCO FASES :

1)      Inicial, con énfasis en experiencias y especialidades médicas, con esfuerzos aislados y sectoriales y de crecimiento lento.

2)      De expansión anárquica, por inusitado interés de grupos personalizados y en diversas instituciones nacionales para formar especialistas en distintas áreas y para ofrecer cursos de perfeccionamiento profesional y de doctorado, con exigencias académicas variadas.

3)      De intentos racionalizadores, gracias a diversos talleres y seminarios nacionales, comisiones interinstitucionales por motivación inicial del Estado en estos estudios, con una visión sistémica de los mismos.

4)      De crecimiento, evaluación y participación de los actores, mediante el establecimiento de normativas institucionales y nacional; creación del Consejo Consultivo Nacional de Estudios de Postgrado (CCNPG) y del Núcleo de Autoridades de Postgrado (NAP); y procesos de autoevaluación y de evaluación externa para la autorización de funcionamiento y la acreditación.

5)      Predominio del estado y bajo status de los actores, el CNU, unilateralmente, establece una Política Nacional de Postgrado y una Normativa General de los Estudios de Postgrado que impone la “obligatoriedad” de la autorización para funcionamiento de cursos y de la acreditación. Pretendía, con esto, evitar la proliferación de cursos que “no garantizan pertinencia, calidad, impacto y rendimiento”, más que procurar, acorde con la finalidad de estos procesos, su real mejoramiento. Resultó, as, tanto restringida la autonomía académica e institucional, como la participación y el protagonismo de la comunidad académica de postgrado (NAP). Por otro lado y como contraparte, el Estado asigna cada vez mayores recursos financieros y de apoyo a cursos y programas de postgrado y de investigación asociada con ellos, sobre todo en el caso de instituciones públicas.

     Merece destacar que estos estudios, antes de contar con un marco normativo nacional, tanto dentro de sus instituciones (en la UCV a partir de 1981) como fuera de ellas, han ido desarrollando una importante “cultura” de evaluación la cual supera a la alcanzada por los programas de  pregrado, de investigación y de extensión. Los registros (CNU–OPSU 2000) relacionados con “número de proyectos considerados para la evaluación de autorización para funcionamiento durante los años 97 y 98”, son evidentes: del total de 140 solicitudes y proyectos presentados, 100 (71%) corresponden a postgrados, el resto a  otros tipos de proyectos de pregrado. Para el año 1999, de 253 proyectos, 200 (79%) corresponden a cursos y programas de postgrado. Así mismo y aun cuando persiste la “ambigüedad” en cuanto a la obligatoriedad, o no, de someter los cursos y programas de postgrado a la acreditación por parte del CNU, entre 1990 y 2001, han sido aprobados 347 proyectos sometidos a evaluación, esto es, cerca del 23% del total de postgrados en funcionamiento en 50 instituciones.

     Constituye una aspiración sentida y compartida por la comunidad académica, el diseño y organización  de un sistema nacional de postgrado o, más bien, “una alternativa a la educación de postgrado: los sistemas nacionales de educación avanzada” ( Morles y Alvarez, 1997). Para este propósito, los recursos disponibles configuran un conjunto importante de componentes e interrelaciones de sólida contextura, los cuales representan buen punto de partida y de sustentación. Se cuenta con avances en cuanto a: marco normativo, lineamientos de política académica, órganos de dirección y coordinación; recursos humanos, físicos, (algunos de uso compartido entre la educación superior y los estudios de postgrado) para la formación especializada y científica,  la creación intelectual y la producción académica, así como para la interacción con la comunidad y el entorno social. Esta visión, por tanto, se orienta hacia la construcción de un sistema nacional de educación avanzada, que comprenda los estudios de postgrado y la educación continua, como subsistemas interrelacionados y de similar importancia.

 

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