LOS INICIOS DEL POSTGRADO EN VENEZUELA (*)

 Por VÍCTOR MORLES, Coordinación Central de Estudios de Postgrado, UCV.
vmorles@postgrado.ucv.ve

 Algunos miembros de la comunidad académica venezolana consideran que 1941 es el año de la creación o institucionalización del postgrado en este país.  La historia, sin embargo, es mucho más compleja y larga.

 Es cierto, el 18 de abril de 1941 el Consejo Académico de la Universidad Central de Venezuela (UCV) - para entonces la única universidad que estaba funcionando en el país  -- dictó un "Decreto Reglamentario" por el cual adscribió a su seno y estableció las normas generales que habrían de regir los cursos de Tisiología e Higiene que, sólo para médicos, organizaba y dictaba en Caracas el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS) desde 1937.  El mismo Decreto recomienda a todas las Facultades, iniciar la creación de cursos de postgrado en sus respectivas áreas. 

 También es cierto que en Venezuela, el primer curso riguroso de este nivel educativo, curso de cuatro meses de duración a dedicación plena, se llevó a cabo de mayo a junio de 1937 en la Escuela de Expertos Malariólogos creada el año anterior.  Esta Escuela, que luego se llamó de Malariología y Saneamiento Ambiental, y más recientemente Instituto de Altos Estudios de Salud Pública, ha tenido como sede a Caracas al comienzo y luego a Maracay desde 1942.  Ella fue creada por el Ejecutivo Nacional, a la caída del dictador Juan Vicente Gómez, para cumplir un mandato establecido en la Ley de Defensa contra el paludismo,  promulgada por el Congreso Nacional el 16 de junio de 1936 con el objeto de combatir la enfermedad mencionada, quizás el mayor flagelo que trajeron a América los conquistadores.

 Pero el problema histórico, como dijimos, es más complejo puesto que hace más de dos siglos, el 17 de abril de 1785, la UCV otorgó el primer título de Doctor, en este caso el de Doctor en Medicina, al médico venezolano Francisco Molina, después de cumplir tanto las exigencias académicas (fe o certificación de estudios universitarios), como las menos académicas de la época, esto es: una prueba oral ante dos examinadores designados por el Tribunal del Protomedicato de Caracas y juramento de cumplir la leyes y “defender la pureza original de María Santísima” (UCV, 1947).  Es más, lo cierto es que desde que el Rey Felipe V creó en 1721 esta universidad, ella tenía la facultad de otorgar los grados de Bachiller, Licenciado, Maestro y Doctor en diferentes campos del conocimiento, facultad que fue utilizada en muchos casos en siglos anteriores, pero cuya historia no ha sido escrita todavía.  Pero, desde luego, como era lo acostumbrado antes del siglo XIX en todo el mundo, el título de Doctor se otorgaba, antes de mediados del siglo XX en nuestro país, pero sin hacer exigencias relativas a estudios extensos y  sistemáticos.

 En efecto, en la mayoría de las viejas universidades, medievales o coloniales, se tenía como único requisito académico para optar a ese grado académico la lectura pública y defensa de una "tesis", acto que generalmente culminaba, como sucedía en la Universidad de Caracas, con una fiesta y desfile por las calles de la ciudad (Leal, 1988).   Pero la historia del grado doctoral es larga: ha tenido tiempos de bonanza y tiempos más bien oscurantistas  (Morles, 1996).

 El primer venezolano que hizo estudios de postgrado en el exterior fue el sabio e ilustre Dr. José María Vargas (1786-1858), primer Presidente de nuestra Tercera República (1819-1958) y primer médico electo por el claustro como Rector de la UCV, cargo este último al cual pudo optar porque Simón Bolívar, Presidente de la Republica de Colombia (nación creada por nuestro Libertador en 1819, la cual pereció diez años después), otorgó por Decreto presidencial a la Universidad de Caracas plena autonomía académica y financiera y le eliminó cláusulas discriminatorias como la que impedía el acceso como estudiantes a quienes no fuesen blancos pudientes y de buena familia, y la que prohibía que un médico pudiera ser Rector. 

 Es interesante observar que Vargas recibió de nuestra casa magna, en 1806, el título de Licenciado en Artes (el 5 de febrero) y el de Maestro en Artes (el 2 de marzo).  Dos años más tarde, en 1808, le fueron otorgados tres títulos: el de Bachiller en Medicina (el 4 de mayo); el de Licenciado en Medicina, el 10 de noviembre; y el de Doctor en Medicina el 27 de noviembre (UCV, 1947; Ledezma, 2000).  

 Después de Vargas, y durante todo el siglo XIX, la Universidad venezolana fue afectada seriamente por las guerras caudillescas y los gobiernos inestables que vivió el país, y perdió su autonomía académica y su capacidad para formar profesionales, por lo cual fueron muy pocos los universitarios que antes de 1936, después de 28 años de mandato del dictador Juan Vicente Gómez, pudieron optar al doctorado en el país.

 Pero el antecedente más inmediato de los estudios de postgrado se encuentra en las “ayudantías” o aprendizaje individualizado que hacían profesional jóvenes con un maestro.  Conviene destacar que el campo de la medicina humana ha sido casi siempre, sobre todo en Venezuela, la pionera en exigir a sus profesionales actividades de aprendizaje especializado.  Esas actividades o cursos han surgido casi siempre por necesidades sociales concretas, las cuales se han ido incorporando como asignaturas en los estudios médicos de grado y con el correr del tiempo se han ido convirtiendo en especialidades de postgrado.   Después de medicina, otros campos pioneros del postgrado en Venezuela han sido derecho e ingeniería.  Otro antecedente de los estudios de postgrado en Venezuela está  en la creación en los estudios universitarios tradicionales de las llamadas “menciones” u ”opciones”, creadas como consecuencia de los movimientos reformistas universitarios que se iniciaron en Paris en 1968 y las presiones estudiantiles de la época por estudios más cónsonos con las demandas sociales.

 Todo lo anterior abre una interrogante: ¿Cuál debiera reconocerse como la fecha de inicio de los estudios de postgrado en Venezuela? 

 La ambigüedad se resuelve si distinguimos entre, por una parte, el otorgamiento de títulos de postgrado (lo cual a nivel mundial se remonta al siglo XI, cuando se crean en Europa las primeras universidades y en ellas se otorga el título de Doctor, en Italia, o de Maestro, en París, con carácter honorífico o como licencia para enseñar) y, por otro lado, los estudios de postgrado, en el sentido moderno iniciado en Alemania a comienzos del siglo XIX, cuando se establece que los títulos de postgrado deben ser ganados (y no simplemente honoríficos como era tradicional) mediante la participación en un conjunto de procesos pedagógicos sistemáticos, institucionalmente reglamentados y supervisados, conformados por diversas actividades académicas (de enseñanza y aprendizaje), además de incluir la elaboración y examen público de una tesis o trabajo de grado que,  por lo general, es producto de una investigación científica.

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